DESTINOS

EXPERIENCIA DELTA DEL TIGRE, BUENOS AIRES

Experiencia en el Delta del Tigre, Buenos Aires, Argentina… Hacer, lo que nos hagan sentir que vale la pena estar vivos! Aun muchos años después de deseado, conocer y pernoctar en el Delta del Tigre, se hizo realidad…

Llegar desde Córdoba a Buenos Aires, ya es un viaje en sí… pero ésta vez el plan era ir hacia la localidad denominada Tigre con el fin de adentrarnos en el Delta… que lleva nombre de felino.

En las dos oportunidades que viaje partí desde el Tigre en lancha colectiva (Línea Interisleña), que atrae la mirada de los primerizos por su largo, banderines, el color y brillo de la madera.

Subirnos a la lancha para compartir el viaje con los isleños es una experiencia que prefieren los viajeros solitarios, con itinerarios propios y siempre que se pueda!!!

Mientras van subiendo los pasajeros fácilmente se distinguen entre los locales que van acomodando las mercaderías compradas en la ciudad y los foráneos, algunos con equipaje.

Se va saliendo de la ciudad y los juegos del Parque de la Costa que se erigen altos y coloridos, parecen saludarnos tanto a la ida como a la vuelta.

A las imponentes casonas y edificios palaciegos, se suceden casas de tamaño mucho más pequeñas, coloridas, rodeadas de vegetación y con sus propios muelles. Llamando la atención la casa donde viviera Domingo F. Sarmiento, por estar rodeada de vidrio. Todas o en su gran mayoría han sido construidas sobre pilotes, con la intención de subsistir de mejor manera a las altas mareas, crecidas del río y a las sudestadas (temporada de mal tiempo, donde el viento sur empuja las aguas del mar hacia el interior del río).

Dentro de la lancha va sucediendo una vida paralela, maestras que van bajando de a poco en cada escuela, como se saludan los habitantes por sus nombres, se comparte alimentos en una entrega diaria y rutinaria; donde la vista de los desconocidos no molesta.

Niños y adolescentes que hacen sus tareas en el camino a su casa o a la escuela, conversan o miran sus celulares.

También es muy común ver como los perros esperan que del barco bajen sus dueños, los gestos de tristeza y desolación cuando no es así, a la alegría y festejo cuando al fin han llegado los propietarios.

Todo sucede entre los ríos, arroyos e islas; en una perfecta comunión entre la naturaleza y la convivencia humana, donde a veces sólo se espera la entrega de un comunicado.

Intercambio de productos y venta en las lanchas que están destinadas a proveedurías.

Navegamos por ríos anchos y caudalosos, la lancha hace fuerza e intenta sortear el oleaje del Río Paraná de las Palmas, mientras compartimos el trayecto con un barco carguero. Los caminos navegables van cambiando considerablemente de tamaño y ahora convertidos en arroyos nos vamos metiendo cada vez un poquito más hacia el corazón del Delta.

Luego de pasear todo un día y tener necesidad de seguir conociendo el lugar, me hice la promesa de volver y de sumar a la experiencia la posibilidad de pernoctar en el Delta.

Y aquí estábamos unos años después compartiendo un poquito más de su vida, en una linda y cálida Hostería que está ubicada en la Segunda sección de Islas (a 90 minutos de navegación desde Tigre)y es atendida por sus dueños que además de ser muy agradables, cocinan de maravilla!!!

Nos recibió y despidió antes que nadie una pavita del monte, que quería hacer migas (compañía) apenas llegamos. Luego al escuchar la lancha detenerse los dueños nos ayudaron con el equipaje.

Una vez acomodadas nuestras pertenencias en la habitación, almorzamos liviano (porque nos reservaríamos para la cena) y como llovía… se nos dio por dormir una linda siesta (algo que no acostumbramos a hacer de viaje).

Una siesta que fue reparadora y tranquila, escuchando el golpeteo de las gotas sobre el techo de chapa y el canto de las aves de fondo.

El tiempo parece pasar más lento en éstas latitudes y aprovechamos a tomar unos mates (bebida nacional, con yerba que se ceba con agua caliente y se toma de a sorbos con bombilla) en la galería mirando tanto verde alrededor, mientras decidimos salir a caminar siguiendo los senderos y cruzando puentecitos.

Cada tanto el ronroneo de los motores nos avisaba que una embarcación se encontraba cerca, la mayoría llevando producciones de las islas como totoras, troncos, frutas, maderas, entre otros.

Va bajando el sol, el canto de los grillos anteceden a la noche, el silencio se hace mayor, un manto de quietud abruma el espacio y la luna empieza a mostrar su reflejo en el arroyo aquietado.

Es prácticamente mágico y yo me encuentro totalmente agradecida de finalizar mis 39 años aquí, comenzar mi nueva década rodeada de tanta naturaleza, paz y bien tierra adentro para poder dar ilusión a mi alma viajera… de que sí se puede y de que vale la pena soñar e intentarlo!!!

Ya que fue uno de los primeros sitios de la Argentina puesto en mi lista de viaje allá en el año 1997 cuando cursaba la carrera de Turismo, siendo éste mi primer trabajo practico de Geografía Turística.

Y sí bien paso mucho tiempo, como se suele decir “todo llega cuando es su momento”.

Cenamos rico, abundante y casero. Podíamos elegir el menú que contaba de entrada, plato principal (que se podía repetir) y postres. Todo en un ambiente con música suave y luz muy tenue. Especial plan para parejas.

Después de una bebida fría (alcohólica como whisky, caña, licor) o caliente (café, té), se podía ir al living para elegir algún juego de mesa, leer o a descansar de un día lleno de emociones.

La claridad del sol comienza a traspasar la ventana y me digo… hoy puedo hacer un poquito de pereza porque estoy de festejo y en una isla… pero no tanto… porque me tienta saber con que desayuno nos esperan y siempre hay un horario de cierre!!

Pan casero calentito, tostadas y facturas, exquisitas acompañadas con dulces y manteca.

Con energías seguimos conociendo las islas cercanas, las que podíamos acceder caminando, observando la vegetación y fauna, aquietando el cuerpo y abriendo la mente a los sentidos y sentimientos…. dejando que fluya, improvisando un poco y disfrutando mucho.

El día sucedía entre fotografías, registros y charlas con los dueños, tratando de absorber el mínimo de los detalles, tratando de hacer eterno esto que tanto había esperado.

Una nueva noche, los hechos se suceden prácticamente igual que el día anterior; se sienten los ruidos de la cocina y ricos olores van asomando en la puerta principal. Pues nos preparamos para la cena, para deleitar los manjares a los que nos tienen acostumbrados Richar y Ana.

De ésta manera como un final abierto, para seguir cuando uno quiera volver o dé la imaginación;  te invito a completar la lectura con más información técnica en ésos dos artículos:

QUÉ ES EL DELTA DEL TIGRE?

QUÉ HACER EN EL DELTA DEL TIGRE?

Soy Analia Garcia, Licenciada y Profesora en Turismo, con más de 20 años de profesión. Creadora de www.viajandoconana.com. Recorro el mundo y comparto información de calidad y fotografías que son de mi propia autoria.

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